EL ARREGLO
… ya habían pasado todas las discusiones, nada
tenía palabras o puntos en común, el tiempo se había transformado en una
constante de mates y miradas desviadas.
amanecer y anochecer en un “como si”, todo una
despedida, un desacuerdo intransigente…pero una realidad… se había perdido el
amor y sólo había un par de proyectos económicos y algunas deudas a saldar a
corto plazo…nada.
Algo había en la mirada de ella que no era la
de siempre, pero estaba tan cansada, tanto, pero tanto, que entrecerraba los
ojos como recreando místicamente alguna escena.
Sentada en la mesa de la cocina leía el
capítulo XXI de El Principito… si tuviera 53 minutos… se decía…
El entró, con los gestos de siempre, con la
soberbia de siempre, con la razón como siempre.
- Creo que estamos mejor- le dijo
y ella reprogramó el mate
- Siento que aun me amás- aseveró con energía
y ella puso el agua a calentar
- Así no se puede hablar con vos – sostuvo
- ¿Conmigo? – preguntó ella
Se paró visiblemente molesto y le trajo un
chocolate y ella se sentía tan dulce…
-Me gustaría regalarte algo de música ¿qué te
gusta?-
y ella hizo acordes en su alma…
- ¿un libro…querés que te regale un libro?-
y ella se sabía tan poesía
- ¿ querés que esta noche vayamos a cenar?
y ella buscó frutas secas acarameladas
- hablemos…-
y ella escuchó el cd que tiene Padre e Hijo
Se paró, rodeo la mesa, camino el círculo se
fue al dormitorio, la llamó, regresó, hizo un nuevo círculo, golpeo la mesa,
tomó mate solo, insultó al aire…
-¿ Querés que hagamos un viaje juntos? –
y ella abrió la ventana, se subió a una
estrella y se fue a buscar su fuente…
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